jueves, 29 de noviembre de 2007

Llegas tarde




Amor que llegas tarde a mi vida,
con tu cara dulce y tu corazón de hielo…
Hombre de ardientes caricias
que se desvanecen en tus recuerdos,
tan pronto cruzas el umbral de mi puerta.
Extasiado te detienes en el camino,
a escuchar cantos de sirenas;
y te dejas envolver por una juventud perecedera…
Te sumerges entre sublimes recuerdos de otras caricias,
que te dieron dignidad de hombre alguna vez…
Mas sin embargo… regresas a mis besos,
como blanca paloma que trae mensaje de paz a mi regazo.
¡Hombre de hielo!
La proximidad de tu cuerpo aturde mis sentidos.
Quisiera detenerte, pero la razón me dice que no debo…
No debemos escuchar los reclamos absurdos
que nos hace nuestro tonto corazón.
Y es que cuando respiro tu aire,
una tormenta recorre mi cuerpo y me nubla la razón.
Es entonces cuando quisiera abrazarme a ti,
como aquella primera noche
en la que nuestras penas bailaron sin tiempos,
donde desandamos nuestros caminos,
y bañamos de agua clara tantos sueños…
tantas ilusiones…
Promesas de hielo… traicionadas por el tiempo…
Mi promesa de amor te habré cumplido
y aunque me dejas el corazón de muerte herido,
hoy de tus cadenas te libero.
No seré quien se detenga a llorar amargas penas de amor.
Seguiré mi rumbo, eso te lo aseguro…
Nuestra cama se hará de hielo…
Secretamente llegará a ti mi voz,
en las alas de tus sueños,
y yo intentaré ahogarla,
fingiendo indiferencia,
cuando me atormente tu recuerdo.
By: B. Ortiz

No hay comentarios: